No alojes tus cursos online en Youtube

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Muchos creadores de cursos en video publican sus videos en Youtube para luego “incrustarlos” dentro de un curso online. Youtube es gratis y funciona siempre bien, esas serían las principales ventajas de esta decisión. En otros servidores (sobre todo si son servidores comunes) los videos no se ven tan fluídamente.

La forma más común de hacerlo es incrustar o embeber estos videos, copiando el código de “compartir” que aparece abajo del video en Youtube y pegándolo en la plataforma del curso o en la herramienta de autoría.

Lo que vamos a comentar es por qué nuestro streaming para publicar promociones no es el streaming elegido para alojar cursos que requieran una cierta gestión de los accesos y de los desempeños.

1. Piedra libre para los videos ocultos de Youtube

Cuando los creadores del curso son a su vez los credores de los videos, en Youtube pueden cambiar la configuración de Privacidad y pasar los los videos al Modo Oculto. Esto se decide al subir un nuevo video, entre las Opciones de Privacidad de Youtube:

privado oculto publico youtube

Esta aspiración de privacidad puede aparecer cuando se ofrecen cursos pagos o se brinda información sensibe sobre un proceso, por poner dos ejemplos fáciles. Lo que ofrece el modo de publicación oculto de Youtube es lo siguiente:

  1. El video oculto no aparecerá en las búsquedas del sitio.
  2. Solo podrán verlo los usuarios que tengan el link del video.
  3. El video sí podrá verse embebido en otro sitio si así lo permitimos.

Nada lo dice en esta declaración, pero la verdad es que cualquier usuario puede compartir el link del video, con lo cual un video oculto se podría convertir en una pieza viral. Eso no está impedido de ninguna manera. El copy-paste del link es de lo más simple, empezando por hacer clic en el logo de Youtube para llegar a la URL del video:

Por lo tanto, el modo oculto de Youtube no garantiza la privacidad de los contenidos. Pero mucho menos, el control sobre qué usuarios vieron o no vieron estos videos, hablando específicamente de los usuarios que acceden a los cursos.

 2. La gestión del modo privado

En el modo privado de Youtube los videos publicados pasan a ser de acceso restringido. Esto quiere decir que el publicador tiene que completar una lista de usuarios autorizados dentro del área de gestión de cada video. Es bastante seguro, porque si los usuarios no están en esa lista no pueden ver el video aunque tengan el link:

privado_youtube_5.jpg

El modo privado está pensado para compartir videos con algunos amigos o familiares y en ese sentido es seguro, pero no es de gestión amigable cuando se trata de cursos. Se torna engorroso actualizar la lista cuando hay un grupo numeroso de cursantes o de videos:

  • A cada nuevo cursante se le debe pedir que se registre en Youtube y que comunique su correo de Youtube para que se lo incluya en la lista… de cada video.
  • No hay forma de agrupar videos y de gestionarlos como un grupo. Si el curso tiene varios videos, el publicador tiene que incorporar o retirar a cada cursante por separado en cada video.

Youtube no ofrece herramientas para agrupar usuarios ni videos por una simple razón: no es un servicio para alojar y gestionar videos, es una red social.

3. Capacitar en una red social de videos

Youtube tiene acuerdos con cadenas de contenidos y protege los derechos de difusión de estas cadenas. Si tu video incluye un mínimo fragmento de música comercial, la infracción será detectada y eso dará lugar a que le sobreimpriman un baner de publicidad. También podrían anteponerle un aviso publicitario, tienen derecho porque usaste contenidos de otros.

Tampoco es fácil evitar el menú de “otros videos sugeridos” que aparece al final, con o sin publicidad en el video. Esos videos sugeridos invitan a la distracción más que a la concentración en el tema que estás enseñando.

Aunque los videos estén embebidos en un LMS o en otro sitio, los usuarios siempre pueden llegar a Youtube haciendo clic en el logo del video embebido. Generalmente lo hacen, porque quieren ver el mismo video en pantalla completa o marcarlo como favorito o marcarlo para “Ver Más Tarde”. En tal caso, las campañas publiciarias o las tendencias del momento aparecerán en primer plano con sus frames perfectamente diseñados. El clic de la distracción queda muy cerca de tus contenidos.

4. No se puede reemplazar un video en Youtube

En el mundo real de la capacitación es importante poder reemplazar un video por otro reeditado, o una serie de videos por otra serie. Las versiones se suceden como en cualquier proyecto o aplicación de la vida real: pequeños ajustes o actualizaciones en los contenidos son cosas que pasan. Se pueden subir nuevas versiones de un video a Youtube, pero indefectiblemente subirán como nuevos videos, con otro link y por consiguiente con otro código de inserción. Sin la posibilidad de reemplazar los videos, se pierde todo el código embebido en otros sitios o plataformas: hay que rehacer todo el trabajo de reinserción de los nuevos códigos.

Esta sola razón es suficiente para escapar corriendo de la gratuidad y la fluidez de Youtube. Es algo muy poco práctico para una serie de capacitación y además borra las estadísticas asociadas al video “reemplazado”.  Las nuevas estadísticas se pondrán en cero y si habíamos armado subtítulos, mensajes o links dentro de cada video, también los perderemos.

El plan B

Por suerte hay otras opciones de sitios de streaming que ofrecen la valorada potencia y flexibilidad de Youtube más el agregado de mejores funcionalidades de gestión. Obviamente son servicios pagos, pero su costo no es significativo si no se tienen muchos usuarios concurrentes. En varios de estos servicios se puede configurar qué grupo de usuarios tendrá acceso a cada grupo de videos y desde qué sitios.

Nuestra opción desde hace un par de años es Wistia pero también hemos usado sin problemas la versión paga de Vimeo. Con cualquiera de estos dos servicios se puede:

  • Reemplazar un video por su versión más nueva conservando todo el resto de su configuración intacta. No será necesario cambiar una sola coma del código de inserción y el video nuevo se verá en lugar del viejo en todos los sitios en que estaba embebido. Además el comportamiento del video anterior (en cuanto a subtítulos, call to actions, etc.) seguirá siendo el mismo.
  • Definir desde qué URLs pueden ser embebidos los videos para que nada pueda mostrarse desde un sitio no autorizado.
  • Organizar y agrupar los videos por proyecto o por carpeta, extendiendo los permisos y las configuraciones de un video a toda una lista.

Y un largo etcétera.

Para un publicador consuetudinario de videos estas funcionalidades ahorran tiempo y esfuerzo y valen el costo mínimo de una suscripción mensual o anual, que en Vimeo, por ejemplo, empieza en 5 dólares.

Te invitamos con entusiasmo a no alojar tus cursos online en Youtube, las redes sociales se hicieron para otras cosas 😉

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