Frontline es el producto nuevo de Articulate, la empresa que desde hace más de veinte años desarrolla las herramientas con las que se producen los cursos internos de varias organizaciones del país. Está pensado para los equipos que quedaban afuera de esa historia, porque no tienen un área de capacitación detrás: ventas, soporte técnico, sucursales, planta, logística.
El circuito de Frontline se resuelve en minutos. En pocas palabras, se le da el material que ya existe —un procedimiento en Word, una presentación, un video de alguien explicando cómo se hace algo— y devuelve un kit de capacitación armado, con sus objetivos, sus piezas y un link por pieza para distribuirlas. Quien lo abre no necesita cuenta ni contraseña.
Frontline no es la versión económica de Articulate 360, sino un producto pensado para otro tipo de uso. No hay licencias, no hay plataforma donde matricular gente y no se exporta un SCORM. El contenido se distribuye con un link que registra quién lo abrió y cuándo. Se pagan créditos de uso por cada pieza que se genera.
Qué resuelve
Está diseñado para situaciones habituales en muchas operaciones: el cambio de un procedimiento, el ingreso de gente nueva, un producto que se da de baja. En estos casos, la capacitación termina siendo una presentación que alguien armó a las apuradas y mandó por mail. Nadie sabe con certeza quiénes abrieron la presentación o si la entendieron. A los tres meses hay cuatro versiones dando vueltas.
Las plataformas de capacitación corporativas resuelven parte de eso, pero piden lo que estos equipos no tienen: alguien que cargue a la gente, que la matricule en cada curso y que después lea los reportes. Frontline saca esa capa del medio. El contenido se arma solo a partir del material existente y se distribuye donde el equipo ya conversa.
Lo que no saca del medio es el criterio pedagógico y ahí está la diferencia con pedirle a una IA cualquiera que escriba una capacitación. Cada kit nace con objetivos de aprendizaje y métricas de éxito declaradas, que es lo que permite después sostener una conversación sobre si la capacitación sirvió o no.
Cómo funciona, de punta a punta
El recorrido tiene cuatro momentos y ninguno pide saber de eLearning.
- El material. Se suben archivos, se pega un link, se conecta Google Drive o OneDrive, o se graba un video explicando el tema en voz propia.
- El objetivo. Se escribe en una línea qué tiene que poder hacer la gente después de la capacitación. Es el paso que más define el resultado.
- El kit. La IA de Articulate, que se llama Nova, arma un paquete con sus objetivos, sus métricas de éxito y las piezas que hagan falta. Antes de generar nada muestra qué entendió con todo lo recibido. Esa sección se llama Details y es el paso previo a la generación del contenido.
- La distribución. Cada pieza genera un link propio.
El kit es lo que diferencia a Frontline de un generador de contenido suelto. Un kit está compuesto por un conjunto de piezas o artifacts conectadas alrededor de un objetivo, con sus indicadores de éxito a la vista y la posibilidad de actualizarlo entero cuando el procedimiento cambia.
Los cinco formatos
Dentro de un kit, cada pieza toma el formato que le sirve al tema.
- Training Deck: la presentación de siempre, pero con estructura de capacitación.
- Guide: el paso a paso para hacer algo, con imágenes.
- Scenario: una situación con decisiones, para practicar conversaciones difíciles o casos de criterio.
- Interactive Video: un video que hace preguntas mientras se mira.
- Quick Reference: la ficha corta de consulta, para tener a mano mientras se trabaja. Es el tipo de experiencia responsive y elegante que conocimos como Rise, con muy pocas diferencias.
Quick Reference existe solo en Frontline. Si en algún momento la organización pasa a la suscripción completa de Articulate 360, ahí los equivalentes se llaman Course y Microlearning.
Cómo llega a la gente
En lugar de una plataforma de capacitación, la distribución es con un simple link. Cada pieza genera un link único que se pega donde el equipo ya conversa —un canal de Slack, un chat de Teams, un mail o un mensaje de texto— y quien lo toca abre la capacitación en el navegador, sin instalar nada y sin que nadie lo inscriba antes en ningún lado.
Lo de «rastreable» es la otra mitad. El link no es un archivo suelto sino una puerta que registra el paso: en la sección de Analíticas de Frontline se puede ver quién abrió el contenido, si lo completó y en cuánto tiempo lo hizo.
Y si en vez de distribuir cada link preferís tenerlos agrupados en un solo lugar para que se vean como en una plataforma de cursos, es muy fácil crear una página HTML que los muestre de esa manera. Armamos un catálogo de demostración para que se vea cómo queda.
Hay tres opciones para cada link de contenido:
- Actualizaciones en vivo. Cuando se corrige el contenido, el link ya sirve la versión nueva. No hay que volver a mandar nada ni avisar que la anterior venció.
- Nombre y mail. Se puede pedir que quien entra se identifique antes de ver el contenido. Es opcional y se decide link por link — es lo que permite saber quién hizo qué sin crearle una cuenta a nadie.
- Contraseña. Para el material que no debería circular fuera de la organización.
Qué no hace
Tres límites para tener claros antes de decidir, porque no se resuelven con más presupuesto.
No se lleva el contenido a otra plataforma. Si la organización ya tiene un sistema de capacitación propio y la política es que todo viva ahí, Frontline no encaja: sus únicas salidas posibles son en PDF o el link. No genera los paquetes estándar que esas plataformas importan, que son los que en la industria se llaman SCORM, xAPI o cmi5.
No trae las herramientas de autor profesional. Importar cincuenta procedimientos de un manual en Word de una sola vez, reusar un bloque aprobado por Legales en todos los cursos, armar un examen que sortee preguntas distintas por cohorte, programar una simulación del sistema interno o meter mano en el código de una pieza. Nada de eso está y es exactamente lo que justificaría la suscripción completa a Articulate 360 AI cuando la organización produce capacitación en serio.
No reemplaza a un área de capacitación. Ordena el material, propone la estructura y mide, pero alguien tiene que decidir qué hay que enseñar y revisar que lo que salió sea correcto.
Cuánto cuesta
Frontline no se paga por persona sino por uso. La cuenta comienza con un pool de 100.000 créditos por año que cuesta US$500 y se amplía de a 50.000 créditos por US$250. Los créditos se gastan al generar contenido y también al traducirlo, ya que otra de las funcionalidades de Frontline es la traducción de sus contenidos a múltiples idiomas. La traducción es algo que también está ahora disponible en Articulate 360 AI.
Dos reglas que cambian un presupuesto y no están a la vista cuando uno compra:
- Lo que no se usa se pierde al renovar. Se dimensiona lo que el equipo va a producir en el año y se amplía cuando haga falta, en lugar de comprar de más por las dudas.
- Los créditos de Frontline y los de Articulate 360 AI no se cruzan, aunque las dos suscripciones sean de la misma organización.
El detalle de cuánto consume cada cosa está en Créditos de Articulate 360: qué son y cómo presupuestarlos. Para ampliar el pool de una cuenta que ya existe, el pedido se hace en Recargar créditos.
Frontline o una licencia de Articulate 360 AI
Es la pregunta que más llega y se puede responder con números. Medimos el consumo real generando piezas con la cuenta propia: una guía corta sale alrededor de 5.000 créditos, unos US$25.
Con eso, el pool mínimo de Frontline rinde unas 20 guías cortas al año, o unos 13 kits completos si cada uno lleva tres piezas. Una licencia de Articulate 360 AI cuesta US$1.749 por año, que al precio por uso de Frontline equivale a unas 70 guías. Y hay una diferencia de fondo: en Articulate 360 AI crear con la IA no consume créditos, así que se puede probar y descartar sin mirar el saldo.
El criterio, entonces, es de volumen y de quién produce. Si hay alguien que hace capacitación todo el año, la licencia gana rápido y además trae las herramientas completas para editar en serio. Si lo que aparece son piezas sueltas que pide gente de operaciones cuando cambia algo, el modelo por uso estaría más alineado con el presupuesto.
Cómo se compra en Argentina
Somos partner autorizado de Articulate, así que la compra se hace acá: se paga en pesos con factura A o B, sin tarjetas internacionales ni pagos al exterior.
El circuito suele ser una conversación breve para entender qué conviene a tu situación, una cotización a medida, una factura y la cuenta queda activa con nuestro acompañamiento para la puesta en marcha.
Pedir una cotización de Frontline
Precios de lista de Articulate, vigentes a septiembre de 2026. Los valores en dólares se facturan en pesos al tipo de cambio oficial del día. Nuestras mediciones de consumo salen de pruebas con nuestra propia cuenta.